miércoles, 18 de enero de 2006

 

La ley del más débil.

En una de estas cenas de Navidad, en la que uno se sienta con la familia y que a mucha gente le parecen traumáticas, pero que yo aprecio (y cada día más) como puerto de amarre para los recuerdos, como puntos de referencia, una familiar mía (por suerte, política) comentaba a voces "Si no voy a tener yo derecho a entrar en un bar y que un tío no me esté echando el humo a la cara, o si no puedo ir con mi hija y que no respire humo". Yo me pregunté, por lo bajini, cuando cojones ha ido esa tipa a un bar y con qué motivos. La respuesta me venía escrita en el lomo del siguiente langostino que me jalé. "Nunca. Y si vá, es a tocar los huevos".
Después de la comida, su marido, que tendrá cuarentaytantos pero que hace cinco años que es más joven que yo, se me acercó mientras me fumaba un pitillo en la calle. Suele hacerlo a menudo, el buen hombre, y como siempre suelo ir o bien borracho o bien de resaca, me saca el tema de la feria. Siempre me cuenta como disfruta del gin-tonic, pero el de MG, no de Beefeater, ni de ninguna otra marca. El solo mete MG pal pecho. Yo le doy un poco de correa y luego me largo a hablar con las mujeres.
Los bares, entre otras cosas, están hechos para que los maridos huyan de mujeres como esta. Para que puedan fumar y para que puedan beber. Para que puedan ver el partido, jugar a cartas y al dominó, para que prueben la cosecha de Rioja y para que, ya que su tiempo de todas formas está muerto, lo puedan matar a gusto.
Pero esto se acaba, macho, me dije esa misma tarde. Las leyes, hoy día, las hacen peña como mi prima, que no come, ni deja comer. Por supuesto nunca más hará falta un bar, un bar de los de toda la puta vida, con sombras y luces grasientas, con banderillas y con gente fumando porros, con vinitos y con tute y mús y ruido de fichas y una figurita amorfa de un león con la camiseta del Athletic de Bilbao.
Porque esta gente ha decidido que son perfectos, incluso con sus imperfecciones, incluso siendo unos imbéciles de jiñarse. Son perfectos, lo saben, porque siempre usan el truco de rasear al nivel, y eso, al fin se han dado cuenta, es la solución a todos los problemas y la Vía del Hombre/Mujer. Y de ellos no puede escapar nadie. Por sus cojones u ovarios. Con su lenta marcha que esquilma todo a su paso lo están demostrando. Ley tras ley. Y si te opones, es que agachas la cabeza, o la levantas demasiado, y el rasero te puede pillar.
Así, habrá espacios de relación social, con un area para proscritos y decorado barcelonés. O quizas irlandés, como un vestigio museístico rememorativo de la utilidad que antes se le daba al invento.
Y allí, las mujeres perfectas, divertidas como el mejor de tus colegas, con bromas ocurrentes sobre clítoris y pollas, estarán con sus maridos ejemplares, fieles como la perra Lassie y buenos como la puta Madre Teresa de Calcuta. Todos muy dinámicos y voceantes.
El alcohol se beberá mezclado con tintura de yogur al 1% y sabrá a petisuis, y todos se reirán de lo gordo que tiene el culo Chenoa, cuando se la vea en su nuevo videoclip en la pantalla de plasma de los cojones. Y sí es un espacio de temática alternativa, todos se reirán de lo desafortunado de la levita del cantante de los White Stripes, mientras apuran su licor de piña a la leche de Yoplait, y se acaban sus chetos sabor a torrezno.
Y después, todos nos iremos a nuestra casa sin rechistar, mientras nos lleva en su coche eléctrico limitado a 50 km/h, el "conductor feliz" (que no ha probado gota de yogur-ron), circulando por una autopista atorada durante dos horas. Solo para hacer un trayecto que a pie se hace en un cuarto de hora, pero que puede significar la muerte, debido a que para un joven inmigrante somos igual de difíciles de abrir que un bollicao, solo que llevamos más pegatinas. Y macho, en el espacio alternativo se estará al pelo, pero la calle es de los moros, ya se sabe. Yo del parquin al garage, por si acaso.
Nos comeremos un brick de cena y echaremos un polvo imperial, en la más gimnástica y picante postura que se pueda ejecutar, y nos correremos en la cara de la gran zorra perfecta, que se irá a limpiar al water acto seguido, mientras nosotros nos quedamos en la cocina chequeándonos el abdomen en busca de tejido adiposo superfluo.
Pondremos la televisión digital terrestre y nos dormiremos. Y soñaremos con un gran cuadro, un cuadro infinito, sin firma. En el que nos han pintado a todos y cada uno de nosotros, en una pequeña esquina, como monitos, y sobre nuestra cabeza caen residuos de una gran máquina, que mueven otros monitos, pero que no se sabe bien si la mueven de verdad o esta les empuja a ellos. Y comemos toda esa basura que sale por un agujero oscuro. Y vigilando, por encima de todos, aupados sobre una gran montaña de desperdicios, con una sonrisa en la boca, hay un mono y una mona pequeñitos pequeñitos, que se dan la mano. Y no sabremos bien por qué lo sabremos, pero sabremos que sonríen porque la máquina funciona y porque todos los monos son iguales.

Comments:
me cago en la puta. yo hace poco que he tenido que dejar de beber por cojones y es una mierda tan grande ir a un bar a tomarse un acuarius que ya ni salgo, me quedo en casa fumando porros y viendo conciertos de rock and roll en dvd.

vosotros sois los únicos que podeis ayudarme, amigos del pegamín.
 
Ja, ja, ja, yo hago lo mismo, ¡pero solo entre semana!.

Bueno, ahora más, porque estoy en exámenes.

Tu tranqui que pronto tendrás 18, ya verás como luego no es pa tanto.
 
Énder bienvenido al club de los pajeros-fumeta anti-alcohol. Yo estoy igual, pero con un humano de cinco años que acompaña mucho, la verdad( y una humana )y un pegamín y un http://elblogdeglendon.blogspot.com/
que me tiene trash-tornado.
 
Ole, ole y ole.

Acabo de descubrir el blog, y me he quedado pegado a este texto.

Y eso que soy uno que dejó de fumar hace un tiempo y de beber por fuerza mayor. Venga, un saludo.
 
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