jueves, 17 de noviembre de 2005

 

Las Tanga Girls me han causado lesiones.



Bueno, a riego de quedar como un vulgar epatante, paso a contar una anécdota (no exenta de trascendencia) que me acaba de pasar ahora mismo. Todavía escuece.

Quede claro, es que soy un hombre temeroso del juicio ajeno (se habrán dado cuenta ya, en solo dos lineas), que no me gustan las guarradas. El mundillo de lo soez y la excrecencia está sobrevalorado, a mi me parece. Sobre todo si no hay vueltas de tuerca.

A lo que ibamos.

Estaba en el water, haciendo del cuerpo. Suelo leer tebeos de Mortadelo y Filemón mientras lo hago. De alguna manera conjuga bien con la dilatación de esfínteres. Es como una regresión a una fase anal tardía. Una asociación subconsciente, que se viene llamando en los círculos de entendidos.

Total, llevo la mano al rollo de papel y toco cartón. Miro al rincón del rollo de repuesto y veo otro cilindro de cartón pelado, con un fleco blanco colgando, como mostrando un patetismo cómico ante mi necesidad. Me levanto un poco, lo que me es posible, y alcanzo el armario del baño. Nada.

Estoy seguro que con párrafos como el anterior han comenzado un montón de bromas y chistes, de esos que esperan en la bandeja de entrada de Hotmail. Tranquilos, a mi también me gustaría que me diera la mollera para más...

Sigo buscando con la mirada, busco clines, busco papel, siento un barro húmedo expandiendose en el canalillo. ¡Toallitas desmaquillantes!. Una vez lo hice con eso. Hacen el truco perfectamente, aunque dejan un residuo en forma de pelusilla ciertamente incómodo. En esos momentos me daba igual la pelusilla. Cuando notas residuos húmedos en las caras internas de las nalgas te invade una especie de auto-verguenza que te hace sentir menos humano. Te dá igual quitár esa sensación con lo que sea. Miro en el cajón de mi hermana. No queda ni una puta toallita desmaquillante.

Pero hay unos paquetes azules con dibujos de colores. Compresas. El solo pensamiento me turba. Más que nada porque son las compresas de mi hermana. No, eso no. Escruto todo el baño. Algo tiene que haber. Abro la papelera, quizas haya algún burruño de papel higiénico que pueda ser util. Más compresas. Examino su superficie, parecen suaves. Los reparos muchas veces nacen de lo irracional, me he dicho.

"Odor-fresh", "ultra-absorbente". Esto quizas ayude, me decía, mientras separaba el plástico. No he reparado mucho en la cosa en si misma. Ustedes comprenderán. Iba a llevarme a la mismísima proximidad de mi ojete una compresa que, originalmente, estaba destinada a absorber las supuraciones menstruales de ¡mi hermana!. He quitado los mil papeles en los que viene envuelta la cosa, aprisa y me la he llevado al ano.

Pero al comenzar los conocidos movimientos circulares enseguida he notado que algo iba mal. De alguna manera la compresa se me ha pegado al culo. Girandome malamente he mirado el asunto. Una banda azul de adhesivo recorría toda la cara que intentaba frotar. De puta madre.

Embebidos en el adhesivo azul de los cojones estaban mis pelos del culo. Bastante embebidos, por cierto. Y la mierda que pretendía quitar inicialmente seguía rondandolo todo. He intentado quitármelo poco a poco. Solo era prolongar la agonía. Hay que tirar. Como un hombre. Como un hombre con una compresa pegada en el culo.

Me he acordado de Eva, Ivi y Ava mientras veía la superficie marrunolenta y plagada de pelos enhiestos. Fun. A lot of. Me he torturado un rato con el ardor, antes de darle la vuelta a la compresa y limpiarme, por fin, todos los restos del jiñote. Es que eres tonto. ¿Como cojones no lo has visto?, ¿como van a sujetar las tías una compresa con las cuerdas que llevan entre el coño hoy en día?, ¡pues con adhesivo!, ¡con adhesivo, melón!.

Me ha estado bien empleado. Ya no escuece tanto.

Bueno, haberlo contado no me libera de la verguenza de haberlo hecho, como no me ha liberado el ver a la compresa y los mil papeles ser devorados por el pequeño maremoto en miniatura.
Supongo que deberé cargar con ello.

Comments:
Hostia q mal rollo. Cuando pasa algo así siempre te queda el recurso "Charles Bukowsky", que consiste en limpiarse con los gayumbos y a continuación arrojarlos al tigre. Buenas noches, soy el glendon. Me alegro (de momento,juas) de leerte de nuevo. Salud y Suerte

http://elblogdeglendon.blogspot.com/
 
Ese también lo he probado, lo sabe Cristo. En unos San Pedros, al lado de la verbena.
Tiré los gallumbos usados a un balcón.

Estaba borracho, ahora me arrepiento.
 
hombres, que queremos ????
eso solo se le ocurriria a uno de esos especimenes... jajajajajaja
 
hombres, que queremos ????
eso solo se le ocurriria a uno de esos especimenes... jajajajajaja
 
Eh, joder, yo mientras esperaba mi turno en el dentista me entró la urgencia de evacuar los zurullos, y en el maldito baño de la consulta no había nada con que limpiarse el buque, por lo tanto tuve que hacerlo con el forro de la tapa del sorete, por dentro, uff! imaginen el olor de puta madre que quedó en el lugar...y nadie sabe de donde sale.
 
Otro recurso es el uso para estos menesteres de uno o dos calcetines, ... a grandes males, grandes remedios, jejeje.
 
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