viernes, 2 de diciembre de 2005

 

LA MÁQUINA QUE EMITE ONDAS Y SE ALIMENTA DE CAVA


El Estatuto Catalán Leído al Revés

El jueves se celebraba la junta de accionistas del Real Club Deportivo Español. Pese a ser por la tarde, siempre que hay junta de accionistas me embarga la emoción y me acerco por allí unas cuantas horas antes, con mi amigo José Antonio. Nos gusta ver la sala, como se preparan las cosas, irnos a comer un buen cordero al chilindrón regado de vino de Toro, unos carajillos de Soberano, unos puros y a votar.

Entré en la sala a eso de las once de la mañana y observé como montaban el equipo informático. Me extrañó el aspecto ario de unos jóvenes que pululaban por allí. Conectaban unos gruesos cables al ordenador central y los extendían hasta salir del recinto. Me detuve un poco más a observar, sin ser visto. Aquellos muchachos, sin duda, eran terroristas. Una mochila de ERC lo hacía evidente. Les seguí, oculto entre las sombras, por un largo pasillo. Entraron en una habitación. Dejé pasar unos minutos y me deslicé sigilosamente en su interior. Un grupo de jovenes nazionalsocialistas catalanes estaban alrededor de una extraña máquina de diseño casi kirbiano. Comenzaron a introducir en su interior todo tipo de objetos: figuras de caganés, barretinas, bandera independentistas anticonstitucionales, butifarras de Vic, botellas de cava, libros de recetas de Ferran Adrià, panellets, singles de Nuria Feliu y hasta una foto de Ronaldinho. Luego se detuvieron, como esperando.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi entrar por la puerta al corrupto José Montilla acompañado de un viejo chino con barbita de chivo tan larga como sus uñas y de un anciano en silla de ruedas. Le reconocí al instante. El Profesor Oriol Busquets. Antiguo requeté carlista de Lérida, héroe de la división azul y prisionero de los bolcheviques. Regresó a Cataluña junto a Tarradellas en 1977. Muy flácidamente, se levantó de la silla y se acercó a la máquina (que entonces me fijé tenía un logo de La Caixa). Apretó un interruptor mientras mascullaba el nombre de Astaroth. El chino, paralelamente, colocó una cinta en un viejo magnetofón y lo puso en marcha. Una ominosa voz gutural salió del altavoz. Al principio no entendía nada, pero luego me percaté. ¡Aquello era el Estatuto recitado al revés!

Alguien acercó un enorme caldero de escudella y vertió el caliente y grumoso líquido en el interior de la máquina. El aparato vibró y comenzó a emitir unas extrañas ondas síquicas dimensionales. De las esquinas de la habitación salían perros de tíndalos mientras el grupo de jóvenes nazis catalanistas comenzaban a formar una columna humana muy típica de los castellers, un tres de cuatro con folre y manillas, mientras uno de ellos entonaba con la gralla una sardana arcaica que parecía provenir del mismísimo infierno. Las vibraciones me dieron cagarrinas pero aguanté como un valiente. El recuerdo de Agustina de Aragón y de los héroes de Sagunto me fue de mucha ayuda.

La maquina hacía vibrar todo el recinto. Extrañas ondas verdáceas subían hacia arriba y se introducían en una especie de cañón. Oí a Montilla exclamar "¡Ming! ¡Ahora! Apunta hacia Móstoles... ¡A la plaza de toros!". El chino giró el cañón hacia una obertura del techo. Fue como una descarga instantánea. Aquel cañón expulsaba sus terroríficos e invisibles rayos hacia el exterior. Acojonado y perplejo salí de allí. Estaba asustado. No pude comer. No entendía lo que había visto. Dejé pasar las horas y me acerqué, de nuevo, a la junta de accionistas. Fue entonces cuando me dijeron que el sistema informático había caído y no se podía celebrar la elección del presidente de mi equipo. Hijos de puta.


Comments:
ja ja ja ahora sabeis a lo que se refería Arzallus con lo de "Brunete mediática"!!!
 
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