miércoles, 11 de enero de 2006

 

I Feel Like Singing.




En un mundo lleno de agudos comentaristas y analistas frustrados o incluso sin frustrar, solo faltaba yo comentando el DVD este de Bob Dylan que ha dirigido Martin Scorsese, pero que bien podía haberlo hecho mi vecina, que es una vaca que vive en un prado y se prostituye con fruición a cambio de nada.

De paso también me he visto el docudrama Dont Look Back y un video corto en el Google en el que salen Dylan borracho en un taxi, dandole la caca a un John Lennon totalmente a la defensiva frente a la cámara, frente al equipo del judío de Duluth y frente al pestuzo del mismo. Casi parece impersonar a su propia caricatura Rutlesca, Nasty ("I´d like to own a scuadron of tanks", ¿recuerdan?).

Me ha gustado ver a Bob de joven, con el pelucón y con veinticinco años, que es la misma edad que tengo yo ahora. La verdad es que Dylan es bastante más teatral (y evidente) de lo que esperaba, y más corriente, que es lo mismo que soy yo ahora. Ojo, no corriente por ordinario, sino corriente porque, como muchos chicos que he conocido, habla siempre dos pasos por detrás, lo justo para coger ventaja y saltar al cuello, hace gestos como para aislarse de los demás presentes y se ríe con franqueza y esplendor infantil, aunque no lo hace mucho delante de la prensa y la afición pasmosamente memas que había en aquella época. Tuvo que ser jodido para Bob, lo reconozco. Aunque peor lo tuvieron otros, eso también debería haberlo tenido en cuenta. En mi oceánico desconocimiento de las cosas no tenía constancia de la forma en que Bob sufrió todo aquello. Lo de las ruedas de prensa es algo sin parangón, ¿de donde salían aquellos periodistas? ¿de una especie de universidad hippie del sabihondismo poético bombástico? por no hablar de los hachas que sin saber ni quien es, le preguntan "¿que cable hay que cortar, Bob?". Aquello escocía. Y los fans. Joder, realmente se tomaron todo aquello de puta pena. Al final lo del Judas eso, fué lo más bonito que le dijeron, . Y lo de los folksmen ni comento. Joan Baez, una pardilla, aunque más guapa de lo que yo creía, y que probablemente dió a Bob buenos repasos (me baso en lo que dice de "Bob despertó mi instinto maternal, yo que creía tenerlo perdido". Lo cual en el idioma para hombres quiere decir "Bob me ponía sucia como una loba, ¡a mí!¡yo que tenía planeado ser la intocable que solo tenía pensado rendir coño (y poco) al padre de mis hijos!). Eran y son una parodia, temible Pete Seeger a la cabeza, la sturmabsteilung del banjo. Bueno, y es que yo a Dylan lo del ruido nunca se lo he tenido en cuenta porque no me gusta el folk: me gusta él. Y además, como no viví aquellos tiempos, de esas cosas pues ni me he enterado.

Ahora que lo pienso, no sé muy bien qué decía antes porque nadie que haya conocido yo ha escrito "All along the watchtower".

"Tiene que haber una manera de salir de aquí". Es 1967 y dos jinetes cabalgan solos en un atardecer, como siempre lo han hecho, apartados de las casas y del fuego de los hogares. Recorren múltiples y ricos paisajes, por una zona que algunos incluso dicen que es infinita. Los dos jinetes son la misma persona, vestidos con diferentes trajes.
"La verdad es que no le encuentro sentido a esto, hago mi labor, cumplo mi misión, pero los jefes me roban las ganancias y los obreros pisotean mi guitarra, a veces incluso les oigo maldecirla entre dientes, y lo peor de todo es que ninguno de ellos disfruta al hacerlo". Dice, entre un sonido de campanillas. Su amigo le tiende una mano sobre el hombro y le dice que no se preocupe.
"Así son las cosas, para ellos nada vale nada. Los borrachos no sienten el sabor del vino y los labradores no padecen de ningún dolor al hundir su azada en la tierra. Para ellos todo es así de fácil. Pero tú y yo estamos solos, y no podemos engañarnos. Tu les hablas de todo eso, ¿qué más te dá, entonces?. Cumples tu papel. Yo les robo sus cosas, porque las necesito más que ellos. También cumplo el mío. Ambos somos despreciados, por eso cabalgamos solos. Es hora de aceptarlo, y descuida, porque tú y yo nunca olvidaremos el sabor del vino, ni lo que cuesta extraerlo a partir de la tierra".
Los dos jinetes se miran en un instante fugaz, reconociéndose. Un creciente ulular de viento fresco les anuncia que al fín se está haciendo de noche. "Deberíamos irnos ya", dice el ladrón. Sin decir a donde (ambos ya lo saben), pican sus caballos al trote, no sin antes embozarse lo suficiente para capear el incipiente vendaval hasta que llegar a su destino. Subiendo y bajando, entre las orejas de sus caballos, ven los gruesos y armoniosos muros de un castillo que contrastan con todo lo demás que ven, que es salvaje y hosco. En lo alto, apenas se distingue a una mujer que los espera impaciente. Mientras, dentro, suena un ruido de platos y de pasos de carne sobre la piedra.

Comments:
no tendrás los subtítulos de don't look back, verdad?

cada día te quiero más
 
No existen, brodel, lo siento.

¿Has entendido lo del final?

Es mío y es como un "Dylan para impedidos" que he hecho pensando en gente como tú y yo.

De hecho creo que estoy encontrando (por fin) mi lugar en el mundo: quiero ser el Muzzie de la poesia y de la música.

¡Hello, I´m Muzzie!.
 
Claro, yo ahora me estaba documentando para hacer uno del Cocksucker Blues y el Ladies and Gentleman de los Rollin, pero en fotomontaje.
 
Que pasa Man. Scorsese no es el mismo desde que no se droga, y como documentalista se ha quedado un poco antiguo. Eso sí, le prefiero a todos esos plastas tipo el gordo de la gorra y etc, aunque yo creo que esto de Dylan lo tendría que haber hecho Oliver Stone, que está más loco. "Don't Look Back", como "The Last Waltz", molan más porque son más inocentes, la gente se sentaba delante de una cámara y soltaba lo que le parecía, y ahora no. Es como lo del Gran hermano, que no tiene nada que ver la primera edición con las últimas. Dylan es muy listo y precisamente para que el dejen en paz no deja de sacar libros, memorias y películas.
 
Dont look back está muy bien, la verdad. La del último vals esa no sé de qué vá.

El documental hay que reconocer que tiene sus momentillos, pero es la mierda definitiva que se había dicho.
 
el último vals es el "último" concierto de the band.

el que también vi hace poco y me gustó mucho es el del george harrison de bangladesh, que además suena de puta madre en el 5.1. te ves gladiator y luego esto y te puedes morir tranquilo, eh, Xabi?

yo no me imagino a ningún grupo de ahora organizando algo así sin que parezca de mentira, debe ser una cosa generacional.
 
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