miércoles, 15 de marzo de 2006

 

Por qué creo en David Lynch




De su historia personal y de sus avatares me interesan pocas cosas. Voy a poner solo las que me acuerdo de memoria, confiando en que si me acuerdo de ellas será por algún tipo de valor intrínseco. Es un poco halagar a mi memoria, pero así también me resulta menos gravoso el escribir.

Algunas pueden ser interesantes, como que tiene una formación en Bellas Artes, particularmente, en pintura. Hay que decir que vistos sus cuadros (estan en la web, buscad por mí en el Google) no me parecen nada especial. Seguramente un pintor técnico o alguien interesado en los recovecos de la pintura encuentre algo en ellos, pero para un viandante microbio como puedo serlo yo, se quedan en una colección de superficies y texturas, de órganos imaginarios amputados de cadáveres monstruosos, manos aisladas en un desierto angustioso y monocromático y niños oscuros que proyectan largas sombras oscuras. Todos tienen la cualidad de parecer ensayos de estudiante.

También es interesante saber que se mudó de su pueblo natal, aislado entre mares de bosque (su padre era guardia forestal), donde vivió una infancia feliz, el mismo lo dice, a Philadelphia, donde empezó a pasarlas canutas. Comenzó a sacarse las castañas del fuego, y a convivir con su novieta. A la vez comienza a dirigir "Eraserhead". Y lo hace sin un clavel, ayudado por cuatro amigos, pero con la voluntad ferrea del visionario. Uno de los amigos, por cierto, es el fenomenal Henry Spencer de pelo catapultado al infinito, Jack Nance, un auténtico bala perdida en la concepción pegaminesca, al que David Lynch, a pesar de su dejadez, su derrumbe vital y su alcoholismo, acudió en varios proyectos posteriores. Se le puede ver por última vez en "Corazón Salvaje", brevemente, y hecho un adefesio. Moriría poco después, en extrañas circunstancias, tras ser atracado por dos negritos en un parking.

Y "Eraserhead" fué. Un pequeño milagro, en varios aspectos. Primero porque consiguió sacar adelante la carrera de David Lynch, que previamente solo contaba con nada. Decir que "Eraserhead" me gusta es decirlo de una manera equivocada. No sé como expresarlo, quizas que me mesmerizó, o que logró su objetivo de transmitir el mensaje opresivo y dañino que encierra. Es fenomenal como expresa situaciones y problemas tan cacareados, tan tratados pero tan escasamente expresados correctamente como el aislamiento, la alienación, la culpa o el desarraigo del hombre en el mundo.


El bebé, el pequeño monstruito molesto. La chica del radiador, lo único que calienta las esperanzas de Henry Spencer. Mary X, la novia-prototipo y su familia-prototipo. La vecina caliente... y todas las demás piezas de un micro-universo similar a todos los demás micro-universos monolíticos en los que las personas nos hemos visto atrapados, en un fantástico blanco y negro, con unos efectos visuales extraños pero soberbios, pongo por ejemplo la escena horripilante protagonizada por el bebé moribundo. Y aquí hay que decir que David Lynch nunca ha explicado como creó ni animó a su criatura con la cabeza del perro de los Picapiedra. Un nuevo misterio a añadir al misterio de la película en sí. Porque, si no la habeis visto, hay que aclarar que no la vais a entender.

Las películas de David Lynch (salvo excepciones, ya hablaremos de eso) tienen la prodigiosa cualidad de no entenderse, pero no por inconexiones o por falta de datos o por demasiado ritmo. No se entienden porque son como puzzles en los que siempre sobra alguna pieza. Cuando crees que has hilado bastante fino y tienes tu esquemita mental causa-efecto, llega una nueva pieza que no encaja en ningún sitio de tu ahora ridícula explicación. "Al público no se le puede infravalorar. A todos nos gusta preguntarnos cosas y hacer averiguaciones". Según el propio David Lynch esto sirve para el fin exclusivo de establecer el flujo obra-espectador. Una cosa muy del arte abstracto. La auténtica pieza de arte no es la obra en sí, sino la comunicación entre ella y el observador, que establece un ciclo de preguntas y respuestas con la obra. Eso es lo interesante del asunto. No me os mareeis todavía, guates.

A la pregunta de "¿Quién mató a Laura Palmer?", David Lynch responde con su voz cansina, la misma respuesta que da siempre que alguien le pregunta algo por su obra: "¿Tú quién crees?".

Y aunque a David Lynch le interese particularmente el crimen, no es acerca del crimen donde le gusta que indaguemos, sino sobre aspectos mucho más íntimos y personales, cotidianos si se quiere, de cada uno de nosotros.

Para ello, como todos los grandes, David Lynch (que también es guionista, salvo en "A straight story") se sitúa en el lugar de los hechos y deambula por él (sus personajes masculinos siempre llevan su peinado y su estilo, incluso hablan esa especie de inglés americano reposado de buena dicción y poco corriente que habla él), así se iguala contigo y conmigo. Está a ras de suelo y se pregunta que es lo que haría en esa situación de maldad desenvuelta. El ejemplo perfecto es "Terciopelo Azul" o "Carretera Perdida", donde un hombre parte de una vida perfecta e idealizada para descubrir el horror y la perversión humana, quizas en forma de un pedazo de oreja entre la hierba. Quizas entre sus propias manos.


¿Pero ese horror de donde surge?. En la fantasmagoría de Lynch, como en la realidad, hay varias respuestas: del entorno (Eraserhead), de la insatisfacción (Mullholland Drive, es curioso que por una vez que el propio personaje es el desencadenante de la tragedia, se haya escogido a una mujer y no al típico Hombre-Lynch), del amor (Eraserhead, Carretera Perdida, Corazón Salvaje) o de seres innatamente maliciosos (Corazón Salvaje, Terciopelo Azul).

La revisión del mal y de los trasteros oscuros del alma es en las películas de David Lynch es como una drosophila melanogaster en el tubo de ensayo de un biólogo amateur. Una experimentación y una aproximación. Como todo su cine, exento de las triquiñuelas vistas cien mil veces de los artesanos del cine, refresca las perspectivas. Y acojona, por cierto, un huevo. Los momentos que más han hecho sufrir a mi corazón desde las dos dimensiones han salido de películas de David Lynch. Si algo es David Lynch con certeza supina es un maestro de lo inesperado. Un eterno adolescente. Como lo que dicen del quemadísimo Spielberg, pero esta vez de verdad.

Y es que David Lynch no es particularmente un provocador, pero si cuenta con un expediente como tal, aunque a su manera artie, basta recordar la vaca que entregó al Ayuntamiento de Nueva York para el horrendo proyecto de inundar la calle con vacas customizadas por personalidades. Aunque luego es un ser bastante cándido y con un aspecto refinado y sofisticado. Aunque con un evidente buen talante. Lo puedes comprobar de primera mano si ganas el sorteo para estar con él durante un día, almorzando en su cadena de fast-food favorita. Probad en su web.

David Lynch siempre tiene una serie de referentes comunes (y propios) en sus películas más personales, intercala siempre nuevos desafíos, como la serie "Twin Peaks", en la que nadie dió un duro por él y que acabó siendo lo que todos sabemos, o "A Straight Story" en la que, extraño, solo ejerce de director.

Pero lo que mola son sus rasgos, el campo perfectamente abonado para sus monstruosas creaciones, que adoro con fervor. Los malos intangibles, serenos y completamente corruptos (Willem Dafoe en su mejor papel, Dennis Hopper...), los personajes que, a modo de tragedia griega, representan sentimientos como el remordimiento, la ambición o el deseo, las familias inquietantemente disfuncionales, el amor y el erotismo... todo perfectamente destilado, desprovisto de subterfugios, de modernismos y de ruido.

Porque para ruido ya tenemos su manejo del mismo. Dentro de su obsesiva preocupación por la ambientación escénica (esa inmaculada, indeleble en el recuerdo, recepción del bloque de Henry Spencer en "Eraserhead") y la iluminación hay que destacar su maestría a la hora de crear ambiente con el ruido. Ruidos de inducciones electromagnéticas, ruidos rítmicos de máquina herramienta, ruidos familiares en suma, con los que crea, también en el aspecto sonoro, una sensación de profunda inquietud sirviendose de cosas familiares para todos.

Como familiar es la música de sus películas, siempre exquisita.

Y la bombilla parpadea en el momento decisivo entre el bien y el mal. El conflicto se manifiesta. Es el afán representativo de un pintor metido a cineasta. Laura Dern en "Corazón Salvaje" representa a Marilyn, el sueño americano, la chica rebelde que huye de su casa mascando chicle. Y Willem Dafoe es la suciedad del mundo que desea enturbiarlo todo, que mete sus sucios dedos en el coño del sueño americano para demostrarle que todo era mentira, y que encima, lo peor de todo es que ella sabía que lo era y deseaba sentir esa mierda resbalandola por dentro.

Y además David Lynch ha tenido su gran patinazo: Dune. Una película de la que no quiere ni oir hablar. Un monumento bizarro al mal gusto y a la torpeza. Una historia buena metida a película cutre por la metedura de mano del clan DeLaurentis, el hombre con puro de la producción. Un tipo que ha tenido muchos éxitos, pero que al verle y al oirle recuerda indefectiblemente al matón gordo y narigudo de Robert De Niro en "Una terapia peligrosa", o más precisamente, al productor-mafioso e impermeable al arte al que Barton Fink sufre en "Barton Fink". Planetas dibujados a mano en el espacio sideral, efectos especiales burdos, una narración de la historia necia hasta el agotamiento y una sensación de vacio cósmico inundan el metraje de esta película, que a pesar de todo, pudo haber sido grande. Porque en dos o tres destellos se huele a Lynch detrás de la cámara, aunque se nota que le están empujando.

Y eso. Un verdadero pionero y un verdadero revolucionario. Uno de los pocos nombres que quedan en la cartuchera cuando alguien dice "En el cine ya está todo hecho". Y considero un verdadero milagro y un verdadero mérito por su parte el estar ahí, en el límite del mainstream. Preparando una nueva película, por cierto, de aparición inminente, "Inland Empire".

Y hay más cosas, pero basicamente, estos son los dogmas de mi fé en David Lynch.



Comments:
K guapo, Xabi...oye...como borres esto subo y te busco...
 
Pocas veces he pasado miedo en el cine (bueno casi me cago con Posesion Infernal cuando la vi de pequeño en el cine de verano) una de ellas fue viendo Lost Higway, cuando el tipo de la cara azul le pasa el movil a Bill Pullman.. arghhhhhh!!! que mal rollo!

Aunque el mal rato queda compensado por el calenton que pille en la escena lesbica de Mulholland Drive entre Naomi Watts y Laura Harring.

Este año Sitges tiene como prota a Lynch, una buena ocasion para poder repasar en pantalla grande su filmografia.
 
muy bueno, xabi, está de tu puta madre. yo recuedo que cuando salí de ver mulholland drive no me había enterado de nada pero iba sudando del acojone y aquella noche no pude pegar ojo.

sois unos hijos de puta por haberme echado.
 
¿Y sabes si salir en Sitges la nueva?

Para mí hay tres momentos de acojone gordísimo que no se me van borrar de la perola en la vida, y eso que a mí las pelis de miedo no me afectan más alá del cuarto de hora, cuando el bebé se estira en eraserhead, cuando sale la madre en el cuarto de baño con la cara llena de pintalabios rojo en Corazón Salvaje y el mendigo monstruo que sale detrás de la pared en Mullholand Drive. La última especialmente, no sé por qué me pilló en bragas y casí me dió un soponcio.

Mullholland Drive, por cierto, tanto que dice la gente que no se entiende, es de la que más facil puedes deducir una historia lineal, aunque igual si que hay que versela un par de veces. De todas formas no se puede escapar de la trama de asociaciones subconscientes y de la mezcla realidad/deseos/sueños pero la historia que vá por debajo queda más o menos clara si te pones a escrutar con un poco de esfuerzo. Y como siempre, lo que jode son las piezas que sobran, no las que faltan. Lynch es bastante listo el chorbo, aunque en los USA y sobre todo después de Mullholland Drive se le ha quedado un aura de provocador insustancial, de toca-pelotas artie y es tratado casi como un leproso o como un director europeo.

Curioso, porque la mayoría de sus temas y sus cosas son tan tan all-american...

Incluso estuvo viviendo en Europa un tiempo, por PAris e Italia, creo, pero se dió el piro porque no era lo que esperaba. Desde entonces siempre dice en las entrevistas que ama su pais y su modo de vida. Pasaros por rotten tomatoes o por cualquier peich de cinefilia y vereis como le ponen verde, a excepción de Twin Peaks parece que todo lo demás es mierda. Aparte de los típicos cult hunters que van a adorar Eraserhead, metiendo de soslayo su explicación cuadrada del asunto y, por consiguiente, la pata.
 
sí, a mí también me dio miedo lo del infierno a la vuelta de la esquina y el puto cowboy y cuando la volví a ver ya le pillé el truco, pero es que, por ejemplo, al principio cuando llega la chica a la ciudad del sol, con una sonrisa radiante y de pronto mira la maleta y no está, se te mete en el cuerpo una sensación de intranquilidad... <- juju!

lo mismo que en una historia verdadera cuando descarrila el corta césped o en terciopelo azul cuando el chaval se pone a mear en el piso de la otra.
 
ya, es que los anti-climas los logra muy bien.
 
por cierto, que DUNE me encanta
 
Venga, coño,Ender...si el otro día me decías que tu peli favorita es "Yo hice a Roque III"...
 
DUNE es chunga, no jodas. Tiene algún retazo, pero es muy chunga.

Su valor bizarro, pues igual si que tiene algo.
 
no, en serio, no me gustó como algo bizarro. lo que más me gustó es el ritmo de la película, me pareció una gamberrada. aunque eso es verdad que es bizarro, no? al final, como siempre, tienes razón.
 
Lo mejor de Lynch es su capacidad de gustar a los raros. Por eso me gusta, aunque tengo que decir que en "Mulholland Drive" se le ha pirado la almendra y en "una historia verdadera" se dio un golpe en la misma.¡Qué sobada me pegué en el cine, tú!

"Carretera perdida"(Lost Higway) mola mucho, por su BSO (NIN, Rammstein, Leonard Cohen...)por las tetas de Patricia Arquette con la música e fondo de el Reverendo(M. Manson)y el tío ese raro que menciona Snoid. El tema del "doppelganger" ya llega a rayar.
"Corazón salvaje" mola por la chupa de piel de serpiente, la relación con Elvis y el homenaje explícito al "El Mago de Oz".
"Twin Peaks" es acojonante.La serie y la película. Película que tuvo que retirar de Cannes por los abucheos y tal.
Terciopelo azul tampoco está mal aunque un poco sobrevalorada.
 
Yo era un lynchiano apasinado, pero dejé se serlo hace tiempo. Sus últimas pelis no me interesan, y para mí sus dos mejores obras son Dune y El hombre elefante. Por cierto, dentro de poco empezaré a dar forma a mi versión de esta obra, El hombre lefante. Será también un flim en blanco y negro. Blanco leche y negro mandingo. A diferencia de John Merrick, mi prota sí tendrá trompa.
 
Pues a mí la que más me gusta es Mullholland Drive, ha depurado el estilo bastante bien y cualquier día creo que David Lynch nos vá a sacar el Ulises del cine. A ver si la siguiente...
 
Lo que debería hacer es una peli entera de la Watts y la morenaza esa dándose revolcones por doquier. Pero sin meter enanos, que me dan mu mal rollo.
 
Jo, 77, pobre Ender....no discrimines a la "gente bajita"...
 
Hay que recordar siempre las palabras de Napoleón, cuando se habla de personas con estatura ecuatorial:

"Se me considera bajo, pero por la costumbre que teneis de medir desde el suelo a la cabeza, yo prefiero medir desde el cielo y las estrellas a la cabeza, entonces soy más alto que nadie..."
 
¿Y sabes si salir en Sitges la nueva?

Ni idea, en la clausura de este año anunciaron que iba a ir de Lynch, pero nada mas.En la web tampoco pone nada...

A ver si hay suerte, pero no seria raro que la estrenen.
 
puto baboso...
 
e hijo de maketos, pum pum!!
 
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