sábado, 24 de junio de 2006

 

Jonathan Keith "Jack" Idema.

Aparte de la guerra de moda, apenas se recuerda aquella guerra estilo blitzkrieg que tuvo lugar en Afganistan contra el régimen talibán. Es curioso, porque los tíos esos del turbante eran muy malos y a todos se nos encogía el corazón cuando les veíamos lapidar a pedradas a una adúltera, o cuando veíamos a los sacos andantes. Que no me jodas que no se dió brasa con lo del burka. Como que si no se le vea a una tía la forma de las peras por la calle fuera el apaga y vamonos de la perversión humana, además después de haber padecido muy cercanamente, yo que sé, los chándales de táctel. O "tártel", que decía mi abuela, perdidamente abandonada a una relación amor-odio con el susodicho tejido, amor por su comodidad y esplendoroso brillo y odio por su tendencia a quemarse durante el planchado.

El caso es que después de los consabidos airestriques y movimientos en cuclillas de los marines a la hora del telediario, parece que todo eso se quedó en nada, aparte de que conocemos y estamos informados de que nuestro Estado tiene desplazada una asociación humanitario-filantrópica al lugar del conflicto, lo cual sabemos además que nos tiene que parecer bien, así que nada.

Siempre me he preguntado que tipo de historias oscuras ocurrirán en esos paises recién "liberados" sobre los que de repente cae el anochecer mediático. Me masturbo haciéndolo.

La de Jack Idema es una de esas historias que desconozco, pero que se está haciendo bastante popular. Como siempre sólo se conocen las invenciones de los periodistas, y como los gorrinos a sueldo que en vez de dar jamones dan opiniones, y que desgraciadamente no mueren cada vez que lo hacen, como estos tíos van a vender la conveniencia de su amo, se han construido historias alternativas sobre lo que pasa en realidad con Jack Idema, que oculta la real, seguramente mucho más interesante. Vamos a ver de que cojones estoy hablando, que no me aclaro ni yo:



A) Jonathan Keith "Jack" Idema. El Cazarecompensas Chiflado.


Esta es una versión de los hechos y un retrato del personaje simple, conciso y con ese toque mágico "Ricky Martin dentro del armario" tan popular. Es la forma más extendida y la generación de opinión más potente acerca del personaje que nos ha traido hasta aquí. Por supuesto en Pegamín es la versión que más nos gusta y es la Idea que conservaremos en nuestras cabezas.

Jack Idema fué Boina Verde, un Green Beret, cagate lorito, y acabó como sargento en una de esas compañías de CovOps, SecOps o como quiera que se llamen a si mismos los militares de operaciones secretas, que ya es bastante tontería tener un nombre y más que un panoli como yo sepan que existan, evidente fracaso en su curriculum operativo.

Lo que comentan es que no era un simple chalado más, sino que hablamos de un mega-trastornado que comienza a publicitarse publicamente y a enunciar sus relaciones con entidades del Gobierno Norteamericano como la CIA, el FBI, y el Pentágono, comprometiendo la Seguridad Nacional. Se jacta de su implicación en operaciones de alto calado y se publicita como un super-soldado secreto, valga de nuevo lo absurdo del hecho. ¿Por qué, direis?. ¿Quería hacer un late night?. No, pero casi. La explicación que se nos dá es bien simple: Jack Idema ha comercializado una marca de ropa militar (no se facilita el nombre ni el acceso al catálogo), y se sirve de sus oscuros métodos para promocionarla. Pronto, es llamado a los tribunales y se le enchirona en una carcel federal por fraude y otras acusaciones relacionadas con su linea de equipamiento. Pasá encerrado desde 1994 a 1998 en una carcel federal.

Pero, se nos dice, no accede a la rehabilitación que las cárceles ofrecen gratuitemente al individuo, sino que se vuelve completamente majareta allí dentro. Larva su nueva identidad y su nuevo show y espera pacientemente su oportunidad. En cuanto acaba el ataque sobre Afganistan, allí que se acerca con todo el chiringuito y dos colegas.

Idema es en Afganistan un concepto nuevo: Un hombre que gusta de fotografiarse en indumentaria militar, probablemente diseñada por él, con gafas de sol agresivas y armado hasta las tetas, junto a sus dos mercenarios. "Lo ha dicho el Presidente Bush: Hay que liberar el Infierno sobre los terroristas. A eso me dedico yo".

Idema está en su salsa y desata todo su poder chiflado. Se hace pasar por militar norteamericano, dispara ráfagas de ametralladora sobre la población local, entra y sale a placer, y, lo más gordo, nos señalan, construye una carcel privada que el mismo lleva junto con sus dos compinches. Incluso se lleva a su mujer que, ojo al dato, se llama originalmente Victoria Robertson, pero que a resultas de su relación con Idema se cambia el nombre por el de Viktoria Running-Wolf.¿Que no se sale?.

Son tiempos de vacas gordas para el genial Idema, que para a hablar por los micrófonos diciendo que trabaja bajo órdenes del Pentágono, que es un representante de los valores Americanos y de su modo de vida y reivindica su efectividad en la búsqueda de Bin Laden, a pesar de sus métodos poco ortodoxos. Sin embargo, ya en el año 2005, Idema es detenido junto con sus colaboradores y un periodista (ganador de un Emmy), un tal Caballero, que grababa un documental que demostraba las relaciones de Idema con la CIA. Idema se configura así mismo como poco más que un heroe americano y desonfía de las fuerzas afganas que lo han detenido, así como de los tribunales que lo van a juzgar.

Se demuestra que cometieron torturas a los prisioneros de su carcel privada, aparecen fotos de prisioneros colgando del techo como murcielagos, se prueba que hicieron todo tipo de tropelías y que todo salio de ellos, aunque el Pentágono reconoce, con su habitual parquedad geométrica, "haber aceptado en cierta ocasión un terrorista que Idema capturó".

Idema aparece, al estilo "Juicio Rumasa" versión afgana, en un total display of power ya desbocado y extraviado por completo, con su habitual aspecto de obseso paramilitar cuidado al detalle. Desacredita hasta a la madre que lo parió y dice que se pasa por el forro a todos. Acusa de torturas a los agentes que lo retienen. Su mujer se convierte en una activista pro-Jack y arma el cipitoste cada día de juicio, disparando salvas con su rifle de asalto enfrente del juzgado desde su SUV blindado, mientras, quizás con la evidente carencia de sensibilidad del matrimonio, reivindica la inocencia de su marido.

Es sentenciado a diez años de carcel por hacer suyo Afganistan. Aquí paz y después Pascuas. Afganistan es un pais libre y, al fin, una Democracia. Los tipos como Idema, evidentemente, sobran. Jack Idema, junto a sus colaboradores y el periodista se encuentran actualmente cumpliendo condena en una carcel afgana. Pero... ¿qué dice nuestro heroe al respecto?. Lo habíais adivinado, no se iba a quedar sin decir nada.

"Podría estar esta misma tarde fuera de esta prisión. Una llamada y tendré a mis hombres ahí fuera para reducir esta cárcel a cenizas. Pero no quiero armar escándalo."
(To Be Continued)

Coming soon... B) Jonathan Keith "Jack" Idema. El Super-Patriota.

Comments:
Joder...qué disfuncional...por qué no le mandas un correo de invitación al Pegamín?
 
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