
Barba húmeda y gelatinosa (perfecta para dejársela como celebración del aniversario de Lovecraft), con vida propia y tentacular y, no carente de cierta obscenidad oceánica. Es esta una barba cuyo innato hipnotismo impide que la mayor de las veces desviemos la vista hacia otro lado y, de las pocas que valen su peso en oro, porque, hay que decirlo:
el capitán de
El Holandés errante (con su brazo de cangrejo y su gorro apercebado) se presta a que le den un palizón con un bate de beisbol, tumbarlo, y a continuación hacer de él una mariscada.
# posted by sin @ 12:01 a. m.