jueves, 22 de mayo de 2008
una mañana de mayo...
Un gorrioncillo suele trinar en mi balcón, en tanto lo usa como letrina y picadero. Pese a que duermo con tapones y en una habitación interior, hoy me ha despertado, como en esa película que le inspiró al profe todo un blog o en esas cosas de Disney donde se mezclan dibujos y figuras reales. Reconozco que estas cursiladas no me atraen, aunque, mira por dónde, cuando uno parece vivir en algún momento situaciones dignas de una película así, acaba disfrutando en la realidad de lo que no soportaba como ficción. Desde hace como tres años esto me viene pasando más y más a menudo y tal vez sea la razón de que haya acabado por aficionarme al melodrama y a la comedia romántica, géneros que otrora no me decían mucho pero que hoy por hoy se me antojan tan cercanos (con un regusto a deja vu) como en otro tiempo me pudo ocurrir con ¿QUE FUE DE BABY JANE?, PSICOSIS (aún más con la II) o REPULSION (aparte de mi adicción a TIENES UN E-MAIL -me congratulo de habérsela contagiado también al usualmente cool Dildo de Congost-, INSOMNIO EN SEATTLE -ya me inspiró un embrión de tonada felizmente resuelto con Charlie y que incluiremos en nuestro próximo cd-, OLVIDATE DE PARIS, TOMATES VERDES FRITOS, EL NADADOR, ENAMORARSE -la única vez, junto con LOS PUENTES DE MADISON, que la Streep me ha hecho tilín-, TOOTSIE, LAS HORAS, LOS FABULOSOS BAKER BOYS, FRANKIE Y JOHNNY, EVA AL DESNUDO o MR JONES -la noche del domingo la vi por septima u octava vez con la misma delectación que cuando la descubrí-, también puedo pasar un buen rato con otros títulos más tópicos y evidentes como OTOÑO EN NY, ¿BAILAMOS?, PRETTY WOMAN, OFICIAL Y CABALLERO, SOLO EL CIELO LO SABE -cuando me sorprendí con el moco tendido poniéndome en el lugar de Jane Wyman acepté sin resistencias que mi retardo emocional de preteen entraba directamente, sin hacer parada ni por un momento en los apeaderos de la juventud y la madurez, en las movedizas arenas del climaterio-, ESCRITO SOBRE EL VIENTO, la ya mentada LOS PUENTES DE MADISON, o esa con Redford y Pfeiffer -ahora no recuerdo su título- que transcurre en el mundillo de los noticieros televisivos y que vi en su estreno junto a mi editor falangista -devoto de la Pfeiffer- al que comenté a la salida "jo, parecemos dos solteronas menopáusicas, así cómo vamos a hacer la revolución").
El melodrama y la comedia romántica, sin ser tan explícitamente cursis como EL MAGO DE OZ o MARY POPPINS o SONRISAS Y LAGRIMAS, poseen un encanto que algunos sólo descubrimos cuando la experiencia nos lleva a entrar en peripecias y situaciones que años atrás nos resultaban ajenas, incluso risibles. Si lo pienso, tal vez mi nexo más antiguo con el mundo de la lágrima contenida y el suspiro (lecturas infantiles de Dickens aparte) fuesen historias de contenido homófilo visionadas en los primeros 80 como la serie RETORNO A BRIDESHEAD (que tuve ocasión de revisar hace cosa de dos años en el pack que se agenció Dildo, otro forofo de las arcadias oxonianas de Sebastian y Charles) o la viscontiniana CONFIDENCIAS. así como el descubrimiento por esa misma época de CUMBRES BORRASCOSAS (primero, con una espléndida serie inglesa emitida a fines de los 70 -simultaneamente a la canción WUTHERING HEIGHTS, que me volvería fiel seguidor de Kate Bush- y, algo después, con una añeja biografía francesa de las hermanas Bronte adquirida en Recoletos, con unos poemas de Emily aparecidos en la revista DIWAN y, claro, con el libro de marras, también encontrado de casualidad en algún cajón de saldo).
El gorrioncillo me acompaña mientras escribo estas evocaciones. Mi ánimo mejora con la reciente ingesta de 2 cápsulas diarias de cartílago de shark, pura vicodina para mis molestias de cadera. Hace un día de sol liao en un trapo (que diría mi abuelo Joaquín), con entreveros de luces y sombras. Lo mismo cojo mi caballo y me voy a pasear, haciendo honor al título.
El melodrama y la comedia romántica, sin ser tan explícitamente cursis como EL MAGO DE OZ o MARY POPPINS o SONRISAS Y LAGRIMAS, poseen un encanto que algunos sólo descubrimos cuando la experiencia nos lleva a entrar en peripecias y situaciones que años atrás nos resultaban ajenas, incluso risibles. Si lo pienso, tal vez mi nexo más antiguo con el mundo de la lágrima contenida y el suspiro (lecturas infantiles de Dickens aparte) fuesen historias de contenido homófilo visionadas en los primeros 80 como la serie RETORNO A BRIDESHEAD (que tuve ocasión de revisar hace cosa de dos años en el pack que se agenció Dildo, otro forofo de las arcadias oxonianas de Sebastian y Charles) o la viscontiniana CONFIDENCIAS. así como el descubrimiento por esa misma época de CUMBRES BORRASCOSAS (primero, con una espléndida serie inglesa emitida a fines de los 70 -simultaneamente a la canción WUTHERING HEIGHTS, que me volvería fiel seguidor de Kate Bush- y, algo después, con una añeja biografía francesa de las hermanas Bronte adquirida en Recoletos, con unos poemas de Emily aparecidos en la revista DIWAN y, claro, con el libro de marras, también encontrado de casualidad en algún cajón de saldo).
El gorrioncillo me acompaña mientras escribo estas evocaciones. Mi ánimo mejora con la reciente ingesta de 2 cápsulas diarias de cartílago de shark, pura vicodina para mis molestias de cadera. Hace un día de sol liao en un trapo (que diría mi abuelo Joaquín), con entreveros de luces y sombras. Lo mismo cojo mi caballo y me voy a pasear, haciendo honor al título.
Etiquetas: ¿otra tacita?, cucarachas a la brasa, memorias de un caballero